JULIÁN  BAUTISTA    
     Compositor de música clásica.
     Nacido en Madrid en 1901 y fallecido en Buenos Aires en 1961.
    
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COMENTARIOS Y ANÁLISIS 

PUBLICADOS EN VIDA

Roberto García Morillo,  
diario “La Nación” de Buenos Aires,  
4 de Diciembre de 1959.  
“Coloquio con Julián Bautista”

Aunque de origen español –fue integrante del Grupo de Madrid-, el maestro Julián Bautista, radicado aquí desde hace alrededor de 20 años, se halla perfectamente asimilado al movimiento musical argentino, del que constituye en la actualidad uno de sus más calificados representantes. Por ese motivo, y con muy acertado criterio, fue designado para integrar la delegación nacional que asistió al Festival Latinoamericano de Música, de Caracas. En la Argentina ha compuesto alguna de sus más significativas partituras, en las que se advierte junto a la originalidad de su lenguaje musical, sobrio y equilibrado, de una temática rica y definida, la flexibilidad en la factura y el dominio de los recursos técnicos de la composición. odemos citar, como obras escritas en nuestro medio, y que le han valido junto con algunas importantes recompensas el aplauso del público y de la crítica, la “Fantasía Española”, para clarinete concertante y orquesta; los “Catro Cantos Galegos”, la “Sinfonía Breve”, el “Romance del Rey Rodrigo", para coro mixto, la “Sinfonía Ricordiana” y el “Cuarteto de arcos Nº  3”. Estas dos últimas obras fueron premiadas el año pasado en los concursos organizados por Ricordi Americana y la Asociación de Conciertos de Cámara, respectivamente.

Con motivo de su próximo viaje a Puerto Rico, donde desempeñará la cátedra de composición en el Conservatorio de Música que será inaugurado en breve, entrevistamos al maestro Bautista, quien nos hizo interesantes consideraciones sobre temas musicales.

Con relación a su futura actividad en Puerto Rico, no nos puede adelantar mucho, ya que la invitación, completamente inesperada, le llegó hace poco tiempo. Como se sabe, la mencionada isla del Caribe se ha convertido últimamente en un centro artístico y musical de importancia, merced a los festivales que allí organiza el ilustre violoncelista catalán Pablo Casals. Al margen de ellos, pero complementando en cierto modo esa labor cultural, se acaba de crear un Conservatorio de Música con la dirección de nuestro compatriota Juan José Castro, quien realizará además, un ciclo de audiciones sinfónicas.

Bautista desarrollará un curso bastante breve, ya que se extenderá sólo entre enero y junio, pero el mismo será intensivo y de orden eminentemente práctico. Ha tenido que anticipar su viaje para poder planear en detalle el tipo de enseñanza que allí impartirá, así como colaborar en las pruebas de selección y calificación del alumnado. Dictará las diversas disciplinas inherentes a las carreras de composición, desde la armonía y el contrapunto, hasta la fuga, la instrumentación y el estudio de las formas musicales.

Confía alternar esas tareas con la composición de algunas partituras que tiene proyectadas, ya que durante este año, y por motivos diversos, no pudo consagrarse, como hubiera deseado, a su actividad específica. Ante nuestras preguntas nos responde que tiene el propósito de componer una obra sinfónica de amplias dimensiones: tal vez una nueva sinfonía o, quizás, unas variaciones para orquesta, género que nunca ha intentado hasta la fecha, pero que le parece de gran interés, permitiendo al creador desplegar su imaginación en un cuadro sinfónico determinado por la naturaleza y características del material temático.

Además, el prestigioso arpista vasco Nicanor Zabaleta, quien nos visitará en el curso del año próximo, le ha encargado un concierto para arpa y orquesta. Esta combinación sonora puede crear, a juicio de Bautista, problemas de orden técnico y práctico, ya que se trata de un instrumento esencialmente diatónico, y la música contemporánea cada vez lo es menos, desenvolviéndose en un campo fundamentalmente cromático. Superar esas limitaciones de manera satisfactoria constituye una labor no muy fácil; la misma no deja de ofrecer alguna similitud con el problema que en su época tuvo que afrontar Beethoven con los instrumentos naturales de metal (trompas y trompetas) y sus escalas incompletas, y que Wagner, poco tiempo después, encontró ya resuelto, lo que tal vez se proyectó sobre su escritura armónica; precisamente, el mismo Wagner no supo adaptar siempre sus inflexiones cromáticas a la naturaleza diatónica del arpa.

Estas observaciones llevan la conversación hacia la música de vanguardia. Bautista considera muy legítima la posición de los compositores más jóvenes, que tratan de encontrar nuevos modos de expresión, ya que el arte no puede estancarse, sino renovarse continuamente. Aunque existe el peligro de que los jóvenes, más que llevados por el deseo de crear buena y bella música, y guiados por el propósito de la originalidad a toda costa, tratan a veces de causar asombro, de desconcertar, buscando incluso el éxito de escándalo, y esto no constituye un camino para llegar a hacer algo duradero. La evaluación musical se precipita, se convierte en una especie de torneo deportivo, en el que cada cual pretende ir un poco más lejos, hasta llegar a veces a lo inaudito, a expensas de la sinceridad y hasta de la lógica.

Pero es natural que el músico deba estar con su tiempo y el tiempo no se detiene. Por eso es contraproducente también la posición académica y reaccionaria. Añade que, según su opinión, difícilmente la música concreta podrá salir del terreno experimental. En cambio, la electrónica parece ofrecer múltiples posibilidades, y –a su juicio- deberían instalarse en los conservatorios, gabinetes de experimentación para trabajar con método y rigor científico esa clase de obras. La música moderna involucra, además, grandes problemas de realización práctica, de ejecución, que dificultan sobremanera la tarea del intérprete.

Cuando se trata de un solista, éste puede dedicar todo el tiempo que sea necesario para el estudio y maduración de la obra, pero con los conjuntos, principalmente los conjuntos orquestales, la dificultad se hace casi insalvable.  Observando algunas obras modernas, en las que se acumulan las dificultades, a veces inútiles, Bautista aboga por una mayor sencillez de escritura, sin caer, por supuesto, en el efecto fácil o en la menor concesión de orden estético.

Finalmente, se refiere en términos elogiosos a la nueva generación musical argentina, muy bien dotada y llena de entusiasmo, en la que abundan naturalezas musicales generosas, de las que mucho y bueno se puede esperar. Al mismo tiempo el estudio se realiza aquí con toda seriedad y dedicación. Como detalle interesante agrega que el nacionalismo musical –etapa artística que va siendo superada- se manifiesta en las obras de los jóvenes en un porcentaje cada vez más reducido, siendo reemplazado proporcionalmente por las modernas técnicas y orientaciones. No hay duda de que en materia musical la Argentina se encuentra entre los países americanos más avanzados y de más interesante evolución, como en su oportunidad pudo apreciarse concretamente en el Festival de Caracas.

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