JULIÁN  BAUTISTA    
     Compositor de música clásica.
     Nacido en Madrid en 1901 y fallecido en Buenos Aires en 1961.
    
centenario@julianbautista.com.ar    

 

 

El valor de "nuestros" españoles
(extracto)


La Guerra Civil Española, que dejó en el camino un tendal no sólo de seres humanos, sino también de bellos ideales, trajo hasta nuestras tierras a algunos músicos que terminaron sus vidas en la Argentina, donde su huella quedó marcada para siempre con obras y discípulos.


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Un sentimiento especial despertaron en el país la presencia y la personalidad de Julián Bautista, que había alcanzado a participar en España de un favorable movimiento de renovación musical como miembro del Grupo de Madrid, antes de que el brutal tsunami de la guerra los dispersara violentamente. Tras dos años en Bruselas, llegó a la Argentina en 1940, donde formó su familia con Adela Fuchs, esa refinada y elegante mujer que hoy mantiene tan discretamente el recuerdo de Julián.
En nuestro país, adonde había llegado con buen número de creaciones, Bautista compuso tres obras para orquesta y apenas dos para conjunto de cámara, además de su "Romance del rey Rodrigo", para coro "a cappella". Es que este ser tan especial, inteligente y agudísimo, que pasó años de su estada entre nosotros obligado, para subsistir, a escribir con abrumadora velocidad música para cine, cuando componía por estricta vocación artística lo hacía pausadamente y sólo cuando creía tener algo nuevo para decir. En una época de incontrolable afán de renovación, Bautista sometía todas las novedades, pulverizándolas, a su conciencia crítica. Juan José Castro, su dilecto amigo, al escribir sobre "Los silencios de Bautista", explicó que "podríamos definir su actitud como sufrida espera de la intuición. Porque él no aceptaba la exclusión del misterio en la obra artística". Más adelante advierte Castro que "sólo debía hablar su profundo «sentir» musical; sería su voz interior quien lo ordenase, nunca los esquemas ingeniosos, las teorías «previas a la creación»". Así se explica la veneración de algunos de sus escasos discípulos en el país (Valdo Sciammarella, Bruno D´Astoli, Carlos Pemberton...), que rescataron esa libertad para crear, esas convicciones de Bautista para quien "el sistema no vivifica, sino que diseca, descompone", o bien cuando les repetía que "hay que ir contra los «absolutismos» estéticos; hay que huir del arte químicamente puro".

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Nota de Pola Suárez Urtubey publicada en La Nación el 20-10-05.

 

 

 

 

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